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Instituciones hospitalarias con fines de lucro practican más cesáreas

Las mujeres cuyos hijos nacen en centros hospitalarios con fines de lucro tienen una probabilidad mucho más alta de que les realicen una costosa cesárea que las mujeres que dan a luz en un centro médico sin fines de lucro, señaló un análisis realizado por California Watch.

Una base de datos compilada a partir de los registros de nacimiento del estado señaló que, considerando todos los factores, la probabilidad de que a las mujeres se les practique una cesárea es al menos un 17 por ciento mayor en una institución hospitalaria con fines de lucro que en un hospital sin fines de lucro.

Además, algunos hospitales parecen realizar más cesáreas por motivos no médicos, incluyendo el nivel de paciencia del médico y los horarios del personal que trabaja en la sala de maternidad, según las entrevistas realizadas a profesionales de la salud.

En todo el estado a más mujeres se les practican cesáreas por diversos motivos: el aumento en la obesidad y la cantidad de madres añosas, el temor de los médicos y hospitales a las demandas judiciales, y la creciente aceptación a nivel cultural de este procedimiento quirúrgico. En vez de examinar estas tendencias que ya son bien conocidas, California Watch analizó el motivo por el cual ciertos hospitales practican cesáreas a un índice más alto que los demás.

La base de datos de todo el estado señaló diferencias considerables entre 253 hospitales de California. Las nuevas madres tenían un 9 por ciento de probabilidad de dar a luz por cesárea en la institución sin fines de lucro Kaiser Permanente Redwood City Medical Center, por ejemplo, mientras que las nuevas madres en el hospital con fines de lucro Los Angeles Community Hospital tenían una probabilidad del 47 por ciento de dar a luz mediante este procedimiento quirúrgico. En el Condado Riverside, los hospitales situados a pocas millas de distancia entre sí tenían índices marcadamente diferentes, a pesar de prestar servicios básicamente a la misma población.

Para los médicos y demás profesionales de la salud los resultados son inquietantes.
“Tomamos esto con extrema seriedad. La amplia variación en el índice de cesáreas practicadas es motivo de preocupación”, señaló la Dra. Jeanne Conry, presidenta del distrito de California del Congreso de Obstetras y Ginecólogos de EE.UU.

El análisis echa por tierra algunas teorías generalizadas acerca de las cesáreas, incluyendo que las mujeres con mayor poder adquisitivo tienen mayor probabilidad de optar por dar a luz mediante este procedimiento quirúrgico. Se observaron índices más altos de cesáreas en hospitales orientados a prestar servicios a todos los grupos étnicos y clases económicas. No se encontró una correlación entre el índice de cesáreas y el porcentaje de servicios brindados por el hospital a pacientes de bajos ingresos o indigentes que reciben Medi-Cal, el programa de Medicaid del estado.

Pero de los cinco hospitales en California que tenían los índices más altos de cesáreas, cuatro eran instituciones con fines de lucro en las zonas más pobres del Condado Los Ángeles, donde la población de afro-americanos e hispanos es superior al nivel promedio del estado. Los hospitales en el Sur de California tendían a tener índices más altos que en el norte del estado, lo que puede sugerir otro tipo de influencia cultural.

Este fue el primer análisis independiente sobre los índices de cesáreas practicadas en los 253 hospitales que envían datos estadísticos sobre los nacimientos que tienen lugar en sus centros a las autoridades estatales de la salud de 2005 a 2007, y el primer estudio en indicar que las instituciones con fines de lucro tienen un índice más alto que sus contrapartes sin fines de lucro. Los estudios en otros países han señalado la misma relación entre las cesáreas y las instituciones de atención médica con fines de lucro.

Pero la noción de que los hospitales estén presionando para practicar cesáreas por dinero es “una premisa equivocada”, según Rick Black, representante de Tenet Healthcare, que señaló que los responsables de tomar la decisión de practicar un procedimiento quirúrgico son el médico y la paciente, mientras que el hospital no ejerce ningún tipo de influencia directa.

Una persona no llega al hospital y le dicen, ‘Queremos hacerle una cesárea, así aumentamos nuestra ganancia’.

Gene Declercq, profesor de ciencias de salud comunitaria de la Facturad de Salud Pública de Boston University, concuerda con que los hospitales no ejercen una presión explícita para realizar cesáreas. Pero los incentivos sutiles para aumentar la eficacia podrían tener el mismo efecto.

“Hay factores que son atractivos para los hospitales en términos de capacitación, personal y servicios”, señaló. “Es mucho más fácil si todos los nacimientos tienen lugar entre las 7 y las 10 de la mañana y se sabe exactamente cuántas salas de operaciones y camas se necesitarán”. Los partos vaginales son impredecibles, lo que provoca un nivel de ineficiencia que puede perjudicar el resultado económico final.

En 2008 se practicaron más de 180,000 cesáreas en California. No queda claro qué porcentaje de estos procedimientos tuvo consecuencias adversas, ya que algunas lesiones son resultado de las condiciones subyacentes.

Al comparar los hospitales con perfiles demográficos semejantes, el análisis de California Watch indicó que el aumento en el índice de cesáreas no puede atribuirse enteramente a los cambios en la salud y preferencias de los pacientes.

“Si uno examina esta variación entre los hospitales, queda claro que no podemos culpar únicamente a las mujeres”, afirmó Debra Bingham, presidenta electa de Lamaze International, una agrupación que promueve el parto natural.

Para algunas, una cesárea puede tener consecuencias devastadoras.

Después de que Heather Kirwan se encontrar en trabajo de parto durante algunas horas, su médico de Rancho Springs Medical Center, ubicado en Murrieta, la urgió a realizarse una cesárea, advirtiéndole que el bebé era demasiado grande para su canal de parto. Accedió al procedimiento, aunque renuentemente, y hoy se cuestiona esa decisión.

“Terminé teniendo un bebé de 5 libras y 12 onzas”, dijo Kirwan, de 26 años, que trabaja como encargada de The Home Depot y vive en Murrieta. “Así que eso fue realmente una mentira”.

Un año y medio más tarde, Kirwan se encontraba embarazada nuevamente, pero los médicos observaron que el embrión se estaba desarrollando fuera del útero. Antes de realizarse la cesárea, Kirwan dice que nadie le advirtió que las cesáreas aumentan el riesgo de tener un embarazo ectópico, una condición que pone en riesgo la vida. Y si figuraba en la extensa lista del formulario de consentimiento que firmó en su primer parto, Kirwan dice que nadie se molestó en señalárselo.

Los médicos extirparon el embrión, junto con uno de los ovarios y las trompas de Falopio de Kirwan. Desde entonces no ha podido volver a concebir.

"He intentado quedar embarazada durante muchos años y no lo logro. Es algo desgarrador”, dijo Kirwan. “Solo quiero que las personas sean conscientes de los riesgos”.

Un estudio publicado recientemente por los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, en inglés) indicó que el aumento del 27 por ciento en la ocurrencia de lesiones maternales graves observadas en los Estados Unidos entre 1998 y 2005 estaba asociado al índice más alto de partos por cesárea.

El médico de Kirwan y la institución Rancho Spring Medical Center no contestaron las solicitudes en búsqueda de sus comentarios. El índice de cesáreas del hospital se sitúa entre los más bajos del estado, ubicándose en el puesto 207 entre los 253 centros médicos.

A la búsqueda de una conexión

Los expertos médicos no han podido determinar exactamente por qué algunos hospitales practican muchísimas más cesáreas o “partos operativos” que otras instituciones médicas.

Un grupo de científicos que en junio redactaron un artículo en Obstetrics & Gynecology, una publicación del Colegio de Obstetricia y Ginecología de EE.UU., encontraron pruebas claras de una “variación regional considerable en el uso de la cesárea que no puede justificarse por enfermedad o preferencia de los pacientes”.

Otro análisis sobre los índices de cesáreas observó que la variación entre los hospitales no parece seguir ningún patrón lógico. Ese estudio del año 2007 publicado en American Journal of Obstetrics & Gynecology, concluyó que los “índices de partos operativos en los Estados Unidos tienen una variación muy alta y sugieren un patrón casi aleatorio en lo que respecta al proceso de toma de decisión”.

De todas formas, un factor importante ha estado siempre presente en la polémica sobre el aumento de las cesáreas: el resultado económico final. Los hospitales en California pueden obtener un aumento promedio en sus ganancias del 82% al optar por una cesárea en vez de un parto vaginal, según un análisis del año 2007 realizado por Pacific Business Group on Health.

El grupo –una coalición de empresas y organismos educativos y gubernamentales- calculó que la ganancia promedio de un hospital en una cesárea sin complicaciones era de 2,240 dólares, mientras que la ganancia por un parto vaginal equivalente era de 1,230 dólares.

California Watch examinó los partos que tuvieran menos probabilidad de requerir una cesárea, aquellos de madres sin cesáreas previas y embarazadas a término de un solo feto – posicionado con la cabeza hacia abajo-, y determinó que, después de hacer ajustes según la edad de las madres, el índice promedio ponderado de las cesáreas de los hospitales sin fines de lucro era de 16 por ciento, mientras que en los hospitales con fines de lucro se registraba un índice del 19 por ciento.

Esto puede parecer una pequeña diferencia porcentual para un observador corriente, pero los expertos médicos la consideran una diferencia considerable. Esto significa que la probabilidad de que a las mujeres se les practique una cesárea es un17 por ciento mayor si dan a luz en un hospital con fines de lucro.

“Es una diferencia de tamaño considerable”, señaló Declercq de Boston University.

Menos de 1 en 5 hospitales maternales en el estado son instituciones con fines de lucro, pero de los 15 hospitales con los índices más altos de cesáreas, 10 son instituciones con fines de lucro. De los 15 hospitales donde se observan los índices más bajos de cesáreas, ninguno es un centro médico con fines de lucro.

Riverside County Regional Medical Center de Moreno Valley registró un índice de cesáreas del 9 por ciento, ubicándose entre los hospitales que tuvieron el índice de cesáreas más bajo.

Guillermo Valenzuela, vicepresidente de obstetricia de Riverside County Regional, atribuye el bajo índice de cesáreas de su hospital a que los médicos trabajan bajo un régimen de turnos. Los empleados por turno no tienen el incentivo de apurar un parto: el médico gana lo mismo y puede finalizar su turno, sin importar si asistió al parto de 10 bebés o si solo controló las primeras etapas del trabajo de parto. Este sistema aumenta la responsabilidad, dijo.

Por lo contrario, la mayoría de los médicos que para tener derecho a un honorario están obligados a estar presentes en el momento en que nace el bebé, se enfrentan a un dilema ajeno a los empleados que se rigen bajo un sistema de turnos: esperar horas para que se produzca un parto vaginal o practicar una cesárea.

“Si al llegar por la mañana y examinar las tablas, veo que una de las pacientes acaba de tener una cesárea sin indicación médica”, dice Valenzuela, “pueden estar seguros de que voy a comenzar a hacer preguntas”.

 

Este artículo fue editado por Robert Salladay y Mark Katches. Fue revisado por Austin Fast.

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