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Gasto lejos de ser igual entre distritos escolares del estado, concluye análisis

Los legisladores estatales se han esforzado durante décadas para lograr igualdad en el financiamiento de las escuelas, sin embargo algunos distritos reciben miles de dólares más por estudiante que otros, concluyó un análisis de California Watch. Y los datos muestran que gastar más no garantiza el éxito académico. 

El año pasado, las escuelas de California gastaron un promedio de 8,452 dólares para educar a cada estudiante, una cifra que incluye dinero de fuentes locales, estatales y federales, incluyendo fondos de estímulo por única vez. 

Pero ese promedio esconde enormes diferencias en el gasto. El Distrito Escolar Unificado de Carmel, por ejemplo, gastó casi tres veces más que el Distrito Escolar Norris en Bakersfield. Un minúsculo distrito, el Distrito Escolar Unificado Pacific, en una zona remota de la costa de California cerca de Hearst Castle, gastó casi 60,000 dólares por estudiante. 

Las cifras que normalmente están disponibles indican solo cuánto gastan los distritos, no las escuelas individuales, en sus estudiantes. Pero según la Oficina del Analista Legislativo, algunas de las escuelas más pequeñas al pie de la Sierra, con solo un puñado de estudiantes, recibieron unos 200,000 dólares por estudiante.

El sistema financiero escolar es una maraña de políticas "a las que les falta simplicidad, coherencia y justicia", concluyó un informe en cuya redacción participó Michael Kirst, a quien el gobernador Jerry Brown nombró presidente de la Junta Estatal de Educación. "Hace mucho que es necesario hacer una reforma fundamental". 

En un momento en que los distritos tienen dificultades para enfrentar grandes recortes en el presupuesto, unos pocos cientos de dólares por estudiante pueden significar una diferencia importante. En un distrito escolar como el Unificado de Los Ángeles, por lejos el más grande del estado, 500 dólares más por estudiante significarían unos 300 millones de dólares adicionales, precisamente la cantidad que el distrito planificaba ahorrar cuando envió miles de avisos de despido esta primavera. 

Más dinero, sin embargo, no necesariamente se traduce en mejor aprendizaje. El análisis de California Watch señala que no hay una correlación importante entre cuánto gasta un distrito escolar y su índice de desempeño académico, que se basa en los puntajes en las pruebas de los estudiantes y otras mediciones académicas. 

El Distrito Escolar Unificado de Capristrano, por ejemplo, gastó mucho menos que el Distrito Escolar Unificado de la Ciudad San Bernardino. Sin embargo, el índice de desempeño académico fue 862, en comparación con el índice 699 de San Bernardino.

La falta de relación entre el dinero y el desempeño académico está en el centro del actual debate entre educadores e investigadores. 

"El dinero puede ser necesario para mejorar las escuelas, pero no garantiza que esa mejora ocurra", concluyó W. Norton Grubb, profesor de educación en UC Berkeley, en su reciente libro "The Money Myth", después de realizar un análisis intensivo sobre el tema. 

En particular, encontró que las escuelas urbanas tendían a gastar ineficientemente debido a una variedad de motivos, incluyendo una alta rotación de personal y estudiantes y conflictos sobre cómo enseñar a los estudiantes que tienen dificultades. Al mismo tiempo, aseguró, los distritos urbanos suelen tener gastos adicionales debido a necesidades como seguridad, prevención del abandono escolar, o para enseñar a estudiantes que no tienen dominio del idioma inglés. 

Uno de los distritos con mayores gastos es el Distrito Escolar de la Ciudad Ravenswood en el Palo Alto Este, donde aproximadamente dos tercios de los estudiantes están aprendiendo inglés. El distrito tuvo que contratar tres traductores de español a tiempo completo, principalmente para traducir extensos informes de educación especial como lo exige la ley, y tiene traductores trabajando en la oficina escolar, en los salones de clase y en las reuniones de padres.

Ravenswood gasta casi 13,000 dólares por estudiante, y sin embargo ha recortado varios programas y podría eliminar dos semanas del próximo año escolar, dijo la Superintendente Maria De La Vega. 

"Es triste, cuando uno mira hacia el otro lado de la autopista, y ve tantas oportunidades diferentes (para los estudiantes en ese lugar)", dijo, refiriéndose al Distrito Escolar Unificado de Palo Alto, en una comunidad más rica del otro lado de la Autopista 101. "Me gustaría poder hacer mejor las cosas para nuestros estudiantes, pero el presupuesto es cada vez peor". 

El análisis de California Watch se basa en el gasto actual del estado en educación por estudiante, que incluye salarios anuales, beneficios para empleados, libros, materiales y otros servicios educativos. No incluye costos para compras de edificios, construcción, beneficios para jubilados y servicios de alimentación.

Muchos maestros ya no esperan las fuentes de financiamiento oficial y están gastando su propio dinero para materiales para los salones de clase. Cheryl Longo, maestra de educación especial en Canyon Springs High School en el Distrito Escolar Unificado de Moreno Valley, al este de Riverside, calcula que gastó aproximadamente 800 dólares este año en libros, papel, bolígrafos y otros materiales, incluyendo anteojos 3-D para una visita a través de Internet por parques nacionales. 

Los 100 dólares que recibió de la dirección de la escuela para materiales a comienzo del año se gastaron rápidamente en dos cartuchos de tinta para las impresoras de su salón de clases. "Gracias a Dios existen las tiendas de 99 centavos, Goodwill y las ventas de garaje", dijo.

Longo no ha tenido un escritorio o silla nuevos desde 1987, el año en que se construyó la escuela. El desvencijado escritorio que tiene ahora está apoyado en ladrillos. "Si quiero un escritorio o una silla nuevos, tendré que comprármelos", dijo Longo, que trabaja en el salón de clases hace tres décadas. 

En búsqueda de soluciones legales

El año pasado, la frustración financiera hizo que nueve distritos, incluyendo el Distrito Escolar Unificado de Alameda, y varias docenas de padres y estudiantes, presentaran una demanda en la que se asegura que el sistema de financiamiento es inconstitucional. La demanda, Robles-Wong versus California, está ante el Tribunal Superior del Condado Alameda junto con otra demanda presentada por la Campaña por Educación de Calidad, que presentó acusaciones similares. 

"No pedimos más dinero simplemente", asegura la Campaña para Educación de Calidad. "Pedimos una reforma fundamental para que los fondos que ya existen y los adicionales se gasten con más eficiencia". 

Lo que irrita especialmente a los líderes educativos en Alameda es que su distrito recibe mucho menos dinero que distritos cercanos como Berkeley, Oakland y Palo Alto. 

"Hay un fuerte sentimiento de que el sistema es muy injusto en su funcionamiento", dijo Patricia Sanders, una maestra de matemáticas de escuela secundaria que también es presidente de la Asociación de Educación de Alameda, el sindicato de maestros del distrito. "Para nosotros, no recibir la misma cantidad de dinero que otros distritos cercanos es como decir, 'Vamos a valorar más a un niño que a otro'". ”

Disparidades en los fondos con destinos específicos

Oakland y Moreno Valley tienen una cantidad similar de estudiantes, y ambos tienen un cuerpo estudiante diverso. En cada distrito, casi tres cuartos de los estudiantes son lo suficientemente pobres como para calificar para recibir el almuerzo gratis o a costo reducido. Los puntajes en las pruebas de los distritos son similares. 

Sin embargo, el año pasado Oakland gastó aproximadamente 3,000 dólares más por estudiante. Recibe casi el doble que Moreno Valley en fondos con destinos específicos para prevención de abandono escolar, seguridad escolar y otros programas especiales. También recibe casi el doble de fondos federales para niños pobres, y recibió más dinero del fondo para estímulo. Además, Oakland recibe unos 20 millones de dólares cada año de un impuesto sobre paquetes postales aprobado por los votantes locales. 

Esas diferencias acumuladas no se previeron cuando hace cuatro décadas la Suprema Corte de California declaró inconstitucional el sistema estatal de financiamiento de las escuelas. En el emblemático dictamen Serrano versus Priest en 1971, el tribunal concluyó que el uso de impuestos locales sobre la propiedad resultaba en enormes diferencias entre un distrito rico como Beverly Hills y Baldwin Park, una comunidad de bajos recursos al este de Los Ángeles.

La Suprema Corte determinó que las diferencias en el gasto básico por estudiante -llamado financiamiento "límite por ganancias"- debían ser menores a 100 dólares en todos los distritos. Teniendo en cuenta la inflación, la diferencia permitida es ahora de 350 dólares por estudiante. Aunque continúa habiendo diferencias más grandes entre algunos distritos, las desigualdades en la cantidad básica de dinero que los distritos reciben del estado se han reducido de manera importante.

Pero la reducción ha sido eliminada por los fondos locales, estatales y federales para casi un centenar de programas diferentes. Una gran parte del dinero se basa en fórmulas establecidas en la década de 1970 para comidas, transporte y otros servicios que suelen tener poca conexión con las necesidades actuales de los estudiantes.

Las desigualdades que el tribunal buscó solucionar con el dictamen Serrano persisten. Aproximadamente dos tercios de los distritos gastan actualmente al menos 500 dólares por encima o por debajo del promedio estatal, según el análisis de California Watch. 

"Lo que sucedió desde el caso Serrano es que intentamos igualar el financiamiento base para los estudiantes en todo el estado", dijo Julia Brownley, congresista demócrata de Santa Monica. "Pero desde entonces, hemos instituido cientos de fondos para diferentes categorías que se agregaron a esa base. Eso ha llevado el gasto a otro nivel y ha introducido un sesgo nuevamente". 

 

Filed under: K–12

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