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Los resultados de lectura de los estudiantes jóvenes descienden en los programas de inmersión en inglés

woodleywonderworks/ Flickr

BALDWIN PARK – El fin del día escolar en la clase de kindergarten de Patty Sánchez en la Escuela Primaria Geddes no es tan diferente al de otras clases de kindergarten de todo el estado. Los niños se reúnen en una alfombra mientras Sánchez sostiene un libro sobre un coyote y una tortuga y lee en voz alta. 

Lo que es diferente es que Sánchez está leyendo en español.

Casi todos los niños de la clase son hispanos, y muchos son estudiantes de idioma inglés. Se espera que los pocos que son nuevos en el español sigan el cuento también y respondan en español las preguntas de Sánchez. 

En la mitad del cuento, le pregunta a un niño pequeño, un hablante nativo de inglés, “¿Por qué está llorando la tortuga?” y hace callar a los niños que se sientan cerca que intentan susurrarle pistas. 

Cuando al niño se le hace difícil responder, la maestra le da un recordatorio: Is the turtle triste – sad – or feliz – happy?

Finalmente lo logra. “¡Triste!” dice.

La escena resalta un debate continuo en California: más de una década después de que los votantes aprobaran una iniciativa para limitar la educación bilingüe en las escuelas públicas, el estado está utilizando una mezcolanza de programas. Mientras tanto, los críticos compiten y los jóvenes estudiantes pagan el precio.

Los educadores no pueden ponerse de acuerdo sobre la mejor forma de enseñar inglés a los estudiantes que no son hablantes nativos. El éxito es anecdótico. Los estudios parecen contradecirse. Mientras tanto, el porcentaje de estudiantes de inglés de California que alcanzan el nivel de competencia en inglés de cuarto grado cayó según una prueba nacional. 

El programa bilingüe de Geddes, donde los niños aprenden en español durante el 90% del día hasta tercer grado, es algo relativamente poco frecuente en California en estos días. Desde 1998, cuando los votantes aprobaron la propuesta 227 y se limitó el uso de la educación bilingüe, la cantidad de estudiantes de idioma inglés que aprenden en su idioma materno descendió a la mitad. 

Al mismo tiempo, la cantidad de estudiantes de inglés aumentó a unos 1.5 millones, casi una cuarta parte de la población estudiantil de California. Casi 85% de ellos habla español. 

Quienes plantearon la propuesta 227 afirman que los programas de inmersión en inglés son esenciales para que los estudiantes aprendan el idioma tan pronto como sea posible y destacan una mejora del desempeño académico de los estudiantes de inglés en las pruebas estatales una vez que se aprobó la ley. Casi un tercio de los estudiantes de inglés obtuvo resultados a un nivel de competencia o superior en las pruebas estatales de cuarto grado del año pasado, más del doble del porcentaje de estudiantes con un nivel de competencia en 2003. 

“Todos los partidarios de la educación bilingüe dijeron que sería un desastre total cuando se aprobara”, indicó Ron Unz, que lideró la movilización por la Propuesta 227. “Después de que se aprobó la iniciativa, hubo mucha resistencia. Pero en un par de años las pruebas salieron a la luz. Todos cambiaron de opinión”.

Pero en la sección de lectura de la Evaluación Nacional del Progreso Educativo, la brecha entre los estudiantes de inglés y los hablantes nativos todavía no se ha modificado. Solo 4% de los estudiantes de inglés de California obtuvieron al menos un nivel de competencia en lectura de cuarto grado en 2009 en la prueba nacional, un porcentaje un poco menor que en 2003, cuando se registró un 6%. 

La falta de progreso en los grados inferiores se va trasladando a los grados superiores: más de la mitad de los estudiantes de inglés en las escuelas preparatorias de California son “estudiantes de inglés de largo plazo”, lo que indica que han estado en escuelas públicas durante seis años sin aprender inglés, según un informe de 2010 realizado por Californians Together, un grupo de defensoría sin fines de lucro.

La educación bilingüe en California nunca funcionó, dijo Linda Espinosa, ex directora de una escuela bilingüe de California e investigadora de la Universidad de Missouri-Columbia que ahora trabaja como asesora del Departamento de Educación de California. “Los niños nunca alcanzaron la competencia en inglés y tendían a perder el idioma que se hablaba en el hogar”, señaló.

Pero el sistema de inmersión en inglés tampoco está funcionando, dijo.

Algunos estudiantes aún aprenden en entornos bilingües donde se hace una transición gradual desde el idioma del hogar al inglés, mientras que otros se ven inmersos en el inglés de forma inmediata, generalmente con la ayuda de programas especializados que los ayudan a aprender el idioma. 

Pocas escuelas viraron su rumbo alejándose de ambos enfoques y adoptaron programas en dos idiomas, en los que la mitad de los estudiantes son hablantes nativos de inglés y la otra mitad hablantes nativos de español.

“Cuando se los coloca en situaciones totalmente en inglés, eso realmente retrasa su crecimiento académico”, afirmó Maria Quezada, directora ejecutiva de la Asociación de California para la Educación Bilingüe. “Se pierde esa valiosa conexión con la familia y se los pone en desventaja cuando no pueden participar tan fácilmente”.

El éxito del programa bilingüe

La Escuela Primaria Geddes, que hace siete años adoptó un programa de educación en dos idiomas, es el tipo de escuela que los defensores de los programas bilingües utilizarían para impulsar su causa. En esta escuela que se ubica en un suburbio de Los Ángeles, la mayoría de los estudiantes provienen de hogares con bajos ingresos, son hispanos y estudiantes de inglés, y sus características tienden a vincularse con un bajo desempeño académico. 

Sin embargo, más del 60% de los estudiantes de tercer grado obtuvieron un nivel de competencia o avanzado en las pruebas estatales de lengua y literatura en inglés el año pasado. Este porcentaje es mayor que el promedio estatal de los estudiantes que solo hablan inglés, lo que significa que estos estudiantes cerraron la brecha en una prueba en inglés después de haber recibido la mayor parte de su educación en español. Los resultados de la escuela en el Índice de Desempeño Académico aumentaron de 674 en 2007 a 811 en 2010, una cifra superior a la meta estatal para todas las escuelas.

“Está funcionando”, señaló Virginia Castro, una directora joven y entusiasta que se hizo cargo de la escuela hace cuatro años. “Creo que se está aprovechando lo que ya se sabía en Europa desde hace tiempo. Los niños no tienen que aprender un idioma a la vez, sin embargo, la mayoría de los estudiantes de inglés que aprenden en su idioma materno aún tienen dificultades. El año pasado, obtuvieron resultados inferiores a los de los estudiantes de clases contextualizadas e inferiores a los que aprenden inglés sin programas de apoyo en las pruebas estatales de lengua y literatura en inglés de cuarto grado. 

Patricia Gandara, psicóloga escolar de UCLA, dijo que con frecuencia los estudiantes de programas bilingües asisten a escuelas con mayor concentración de pobreza, lo que se vincula con peores resultados en las pruebas. También indicó que los programas de educación bilingües han tenido dificultades debido a la reducción de la cantidad de educadores bilingües calificados en California. En 2006, había 556 docentes certificados para enseñar educación bilingüe, en comparación con los 440 docentes certificados el año pasado.

Los investigadores afirman que aprender a leer en inglés es más fácil para los niños que ingresan a la escuela como buenos lectores en su idioma materno.

“A los niños que tienen niveles bajos de lectura inicial en el idioma del hogar, tenemos que ayudarlos. No se transfiere de forma automática”, dijo Espinosa, la asesora del Departamento de Educación. “Esta es la enorme tarea de la educación”.

Aumentar la participación de los padres inmigrantes en la educación de sus hijos, particularmente en la fase inicial, también es importante, afirman los líderes escolares y los expertos. Para los padres que no hablan inglés y tienen un nivel bajo de educación, ayudar a sus hijos con las tareas domiciliarias y apoyarlos puede ser complicado. Pero Gandara afirma que conectar la vida familiar del niño con la escuela es la clave del éxito. 

“En la educación bilingüe lo más importante, para mí, es tener maestros en el salón de clase que puedan comunicarse con los padres y hacer que los ayuden”, señaló Gandara. “Los docentes que pueden hablar con los padres pueden ganarse su confianza; no contamos con eso en toda California”.

Algunos educadores aseguran que la pelea sobre el idioma de instrucción en realidad es una distracción del verdadero dilema: cuál es la mejor forma de educar a los estudiantes de inglés de California.

“Se pone mucha energía en la educación bilingüe o monolingüe, en vez que ver qué vamos a hacer para implementar el mejor programa, sin importar qué tipo de programa sea”, indicó Norm Gold, un ex asesor del Departamento de Educación de California. 

Castro, la directora de Geddes, habló sobre cómo los docentes pasaron de realizar dos evaluaciones por año a realizar pruebas de lectura y matemáticas cada dos semanas para hacer un seguimiento del progreso de los estudiantes y ayudar a aquellos que quedan rezagados. 

“Hemos puesto mucho énfasis en saber quiénes son nuestros niños. Tenemos mucha información”, aseguró Castro. “En base a esa información, elaboramos grupos de intervención”. 

La Escuela Primaria Manzanita SEED en Oakland es otra escuela bilingüe que cerró la brecha en el desempeño. El año pasado, fue una de las dos escuelas de California que recibieron un reconocimiento federal como Escuela Destacada del Título I por sus altos resultados en las pruebas. 

La directora de Manzanita, Katherine Carter, ayudó a abrir la escuela en 2005. En la pared de su oficina, tiene fotografías de todos los estudiantes de la escuela clasificados por sus resultados en las pruebas. La escuela también implementó un modelo de aprendizaje expedicionario en el que los estudiantes realizan proyectos importantes como parte del plan de estudios y se enfatizan las normas académicas. 

Los investigadores confirman lo que estas directoras descubrieron: que no hay diferencias entre la calidad educativa o el desempeño de los estudiantes de idioma inglés en función de si asistieron a una escuela bilingüe o a un entorno educativo únicamente en inglés.

En cambio, los investigadores afirman que lo que más importa es si las escuelas utilizan la información y si hacen un seguimiento del desempeño de los estudiantes de forma continua, si el plan de estudios es riguroso y si los docentes están capacitados para ayudar a los estudiantes de inglés a conectar su aprendizaje con lo que ya saben en su propio idioma.

Vencer las dificultades

En un puñado de escuelas de todo el estado donde se enseña únicamente en inglés, los estudiantes con conocimientos limitados de inglés han demostrado que pueden vencer las dificultades, sin importar el idioma de enseñanza. Rocketship Education, una cadena de escuelas por convenio en San José, utilizó la tecnología y los horarios en bloque para mejorar los puntajes de los estudiantes de inglés hasta un nivel muy superior al promedio estatal. Think College Now, una escuela en Oakland, y la Escuela Primaria Baldwin, en el Valle de San Gabriel, son escuelas con educación únicamente en inglés que mejoraron sus resultados al enfocarse intensamente en las normas básicas estatales.

Los maestros de Think College Now invitan a los padres a las clases de sus hijos todas las mañanas durante media hora para leer con los niños en el idioma en que se sientan cómodos.

María Bibiano, una madre y ama de casa de Acapulco, México, asiste todos los días a leer libros en español con su hija menor, que se encuentra en kindergarten. “Antes no leía con ellos. No me daba cuenta que debía hacer que lean”, dijo. “Hay una diferencia. Ella lee mucho más que mis otros hijos a su edad”.

La educación bilingüe “no fue la píldora mágica”, afirmó Gold, el antiguo funcionario de California. “No fue la panacea que algunos defensores afirmaban que era. Pero ciertamente tampoco fue la maldición que muchos opositores dijeron”.

Las autoridades del Departamento de Educación del estado están exigiendo a los distritos a esforzarse por cerrar la brecha de desempeño. El año pasado, el departamento publicó un libro que sintetizaba la mejor investigación sobre la educación de los estudiantes de idioma inglés y que estaba destinado a maestros, administradores y superintendentes.

Un capítulo resume 83 estudios recientes sobre la mejor forma de enseñar lectoescritura a estudiantes con conocimientos limitados del inglés; otro describe las ventajas de los programas bilingües. Las autoridades estatales informaron que el libro prácticamente se agotó de la noche a la mañana.

“Se sabe mucho”, dijo Gold. “¿Por qué no vemos los resultados?”

Esta nota fue producida como parte de un trabajo en colaboración entre California Watch, parte del Centro para Información de Investigaciones, un centro independiente y sin fines de lucro, y The Hechinger Report, una agencia de noticias sobre educación no partidaria y sin fines de lucro que está afiliada a Teachers Collage, Columbia University.

Esta nota fue editada por Denise Zapata. Fue corregida por Nikki Frick.

Filed under: K–12, En Español

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