La mayoría de los distritos escolares más grandes de California están aumentando la cantidad de estudiantes en las clases desde kindergarten hasta tercer grado, debilitando la reforma educativa más cara de la historia del estado.
California Watch recogió información de los 30 distritos escolares desde kindergarten al grado 12 más grandes en el estado y concluyó que muchas escuelas están aumentado la cantidad de estudiantes por clase a 24 en algunos o en todos los grados más bajos. Otros distritos aumentaron la cantidad de estudiantes a 30 por clase, volviendo a niveles que no se habían visto en más de una década. Los cambios en dos terceras partes de los distritos evaluados preocupan a padres y maestros que temen que se perjudique el desempeño académico de millones de niños. California ya se ubica entre los estados más bajos en la nación en la proporción de estudiantes por maestro.
Se han aprobado nuevas medidas que permitirán a distritos en todo el estado aumentar los tamaños de las clases incluso más, y aún así continuar recibiendo más de mil millones de dólares en ayuda estatal –dinero que originalmente estaba destinado a premiar a las escuelas que mantenían un número reducido de estudiantes en sus clases.
El programa de reducción de cantidad de estudiantes por clase se adoptó hace 13 años con gran fanfarria. La meta era reducir las superpobladas clases desde kindergarten al tercer grado a un máximo de 20 estudiantes por cada maestro en los grados más bajos. Como incentivo para participar en el programa, Sacramento le dio a los distritos escolares un generoso subsidio escolar por cada niño –actualmente de 1,071 dólares por niño.
Carol Kocivar, presidenta electa de la Asociación de Padres y Maestros de California (PTA, en inglés), dijo que agregar solamente cuatro estudiantes por encima del nivel básico de 20 es un aumento significativo.
“Cuando se comienza a aumentar por encima de 20, los niños no reciben la atención individual que necesitan”, dijo.
El estado ha invertido 22 mil millones de dólares en subsidios directos para disminuir la cantidad de estudiantes, incluyendo 1,800 millones este año escolar. Eso además de los miles de millones que los distritos escolares han debido pagar para cubrir todos los costos.
El programa se basó en investigaciones realizadas en otros estados que demostraban que los estudiantes en clases con menos estudiantes tenían mayor éxito académico.
Si bien el estado nunca implementó medidas para hacer seguimiento del impacto académico de la reducción de estudiantes en las clases, el programa ha sido tremendamente popular entre padres y maestros. Sin embargo, debido a la crisis presupuestal del estado, a las autoridades escolares les está resultando más difícil que nunca mantener el programa.
Es el caso en el Distrito Escolar Unificado Mount Diablo, en el Condado Contra Costa, y el Distrito Escolar Unificado de San José. En el Distrito Escolar Unificado de Capistrano, en el Condado de Orange, las clases de segundo y tercer grado han aumentado a un promedio de 30.5 estudiantes. En Los Ángeles, donde se inscribe el 10% de los estudiantes de California, la cantidad de estudiantes desde kindergarten a tercer grado ha aumentado a 24 en muchas escuelas.
Norma Plascencia, una veterana maestra de segundo grado en la Escuela Elemental Plummer, en el Valle de San Fernando, donde casi dos terceras partes de los estudiantes están clasificados como aprendices de ingles, dijo que ha tenido que ajustar sus métodos de enseñanza para poder atender a cuatro niños más en sus cclases. “Tú tienes menos tiempo individual con los estudiantes”, dijo. “Si no hace imposible enseñar, al lo menos lo hace mucho más difícil”. Los maestros, dice ella, tienen que planificar sus días de instrucciones más cuidadosamente para poder manejar un número mayor de estudiantes. “Cada Segundo cuenta”, dijo la maestro de tercer grado Carolina Meza. “Tienes que asegurarte que cada niño tenga la oportunidad de hablar”.
Jack O’Connell, Superintendente de Instrucción Pública de California, autor de la legislación para la reducción de la cantidad de estudiantes en las clases cuando fue senador estatal, dijo que no es casualidad que en los últimos años los estudiantes hayan alcanzado logros académicos significativos en segundo y tercer grado, en los que hay menos estudiantes en las clases.
“Eso se encuentra actualmente en riesgo debido a que muchos distritos escolares están abandonando la reducción de estudiantes en las clases”, dijo.
Durante la mayor parte de la existencia del programa, las escuelas perdían todo el subsidio si la cantidad promedio de estudiantes por clase llegaba a 21. Eso ha demostrado ser un fuerte incentivo para que las escuelas participen. Todos, excepto unos pocos de los 883 distritos elegibles lo han hecho.
La Asamblea Legislativa estatal estableció una cantidad reducida de estudiantes en las clases como una prioridad para el gasto en educación. El programa fue uno de los pocos que se libró de los recortes presupuestales este año.
Sin embargo, al mismo tiempo los legisladores aprobaron una medida este verano que hacen que sea más fácil para las escuelas abandonar el programa. La medida permite que los distritos escolares aumenten la cantidad de estudiantes en algunas clases desde kindergarten a tercer grado hasta 31 estudiantes en promedio –al menos durante los próximos cuatro años. Las escuelas que aumentan la cantidad de estudiantes por encima de 25 pueden continuar recibiendo 70% de los subsidios que recibieron en el pasado. En el pasado, las clases K-3 de 25 estudiantes no habrían recibido ningún financiamiento estatal.
En teoría, los distritos escolares podrían gastar hasta 1,200 millones de dólares de los 1,800 millones de dólares reservados para el programa en clases con 25 o más estudiantes.
Rick Simpson, subjefe de personal de la Presidenta de la Asamblea Legislativa Karen Bass, y su asesor en jefe sobre política educativa, dijo que los legisladores esperan que la popularidad del programa obligará a los distritos escolares a mantener una cantidad reducida de estudiantes en las clases, a pesar de reducir las consecuencias negativas por superar el límite de 20 estudiantes. Aseguró que el objetivo era brindar más flexibilidad a los distritos escolares en cuanto a cómo gastan sus fondos por reducción de cantidad de estudiantes por clase, algo que han intentado hacer durante años.
Pero el ex gobernador Pete Wilson, quien inició la reducción de estudiantes por clase cuando el estado disfrutaba de un superávit en el presupuesto en 1996, dijo que los cambios recientes “frustran completamente el objetivo del programa. Si se recibe el 70% de los fondos por no hacer nada, ¿adónde va ese dinero? No se está logrando el propósito para el que se creó el programa”.
Un objetivo era reducir la cantidad de estudiantes en las clases en California –para equipararlas con las de otros estados. Eso sucedió en los grados de la escuela primaria. Pero en 2006, el último año para el que hay cifras disponibles, California continuaba teniendo más cantidad de alumnos por clase que todos los estados, excepto cuatro, en los 12 grados.
Las clases desde kindergarten a tercer grado con mayor cantidad de estudiantes amenazan con dejar aún más atrás a California.
No solamente los distritos pobres se ven afectados. De hecho, en algunos casos, los distritos que brindan servicio a grandes cantidades de estudiantes con bajos ingresos y pertenecientes a minorías se han beneficiado con los 1,250 millones de dólares adicionales provenientes de los fondos del Título 1 del estímulo económico que California recibe según la Ley federal para la Recuperación y Reinversión en EE.UU.
Casi 500 de las escuelas con desempeño más bajo del estado continúan recibiendo fondos de la Ley de Inversión para Educación de Calidad, aprobada por la Asamblea Legislativa en 2007. Esos fondos han permitido que distritos escolares como San Diego y Los Ángeles mantengan al menos algunas de sus clases desde kindergarten a tercer grado con la cantidad de estudiantes anterior.
En Los Ángeles, cada una de las 524 escuelas primarias del distrito tuvieron la opción de retener a todos sus maestros y mantener un número bajo de estudiantes en las clases, o despedir maestros y mantener el personal de apoyo como las enfermeras escolares, los tutores de matemáticas y los “coordinadores de intervenciones”. En la escuela primaria Plummer Elementary, en el Valle San Fernando, la directora Linda Barrett tomó la difícil decisión de despedir siete de los maestros de primer y segundo grado, de un total de 45 miembros del personal. Al igual que en muchas escuelas en Los Ángeles, las clases en su escuela están más pobladas este año.
Algunos líderes en educación que se han mostrado poco entusiastas acerca del programa ahora están argumentando que los fondos podrían usarse mejor.
“No creo que la relación 20-1 sea algo sagrado”, dijo Ramon Cortines, superintendente escolar de Los Angeles Más importante, dijo, “es la calidad del tiempo que el maestro comparte con sus estudiantes y como divide su tiempo en el salón de clases”.
This article was distributed to the ethnic media by New America Media as part of a new collaboration with California Watch.
Translation Credit: La Opinión




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