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Reglamentaciones débiles para la construcción de escuelas causan dudas sobre la seguridad

Yuli Weeks/California Watch Los archivos del caso de la escuela intermedia Southeast en South Gate, cerca de Los Ángeles, indican cómo los fracasos en la reglamentación han suscitado alarma. Los inspectores de la obra de construcción insistieron en que los ventanales masivos del edificio de aulas central de la escuela estaban mal instalados.

Las autoridades de reglamentaciones estatales han fallado consistentemente en hacer cumplir la ley hito de seguridad ante terremotos para las escuelas públicas de California, permitiendo así que los estudiantes y maestros ocupen edificios con defectos estructurales y potenciales peligros para la seguridad reportados durante su construcción.

 
La alta gerencia de la División del Arquitecto Estatal – la mayor autoridad en reglamentaciones para normas de construcción de las escuelas públicas – durante años hizo nada referente a los 1.100 proyectos de construcción que sus propios supervisores habían alertado tenían defectos de seguridad. Los problemas fueron registrados para luego ser archivados sin recibir seguimiento del estado.
 
La ley de California requiere que la oficina del arquitecto estatal haga cumplir las reglamentaciones sísmicas de la ley Field promulgada hace casi 80 años. La ley se considera ejemplar para la construcción, y requiere supervisión de las autoridades estatales de reglamentaciones para asegurar el control profesional de ingeniería y calidad, desde la fase de los primeros diseños hasta el primer día de clases. 
 
Se otorga a las autoridades de reglamentaciones “el poder policial del estado” sobre la construcción de escuelas públicas.
 
Sin embargo, a lo largo de las últimas dos décadas, el cumplimiento de la ley Field se ha visto plagado de un caos burocrático, ha determinado California Watch. Decenas de miles de niños asisten a escuelas carentes de la requerida certificación de la ley Field.
 
Existen documentos que muestran escuelas sin certificación que no tienen anclas para los muros, con peligrosas luces pendientes sobre los niños, soldaduras defectuosas, salidas de emergencias gastadas para los estudiantes discapacitados, y alarmas de incendio sin funcionar. Los inspectores distritales de escuelas y supervisores estatales de campo reportaron estos problemas, que se perdieron entre un pantano de trámites.
 
En muchos casos, el estado no sabe si las autoridades escolares han arreglado los problemas, sino que la oficina del arquitecto estatal emitió cartas de advertencia a los miembros de las juntas escolares y los administradores de escuelas, sin hacer más.
 
“Estamos en crisis”, indica Steve Castellanos, el arquitecto del estado de California entre el año 2000 y el 2005, reconociendo que la oficina de la que tuviera responsabilidad necesita una seria revisión. “Me parece que ha habido un fracaso dentro del sistema”.
 
En el 2006, la oficina del arquitecto estatal descubrió una falta de pruebas de los materiales de construcción, un aumento en inspecciones sin aprobación y descalificadas de los lotes para escuelas, y edificios que fueron “completados con otros peligrosos defectos en la construcción”, según informes y correos electrónicos del grupo de trabajo interno.
 
El estado no puede asegurar la seguridad de los estudiantes y los maestros en cada escuela sin desenredar miles de proyectos de construcción. Se requeriría comunicarse con decenas de arquitectos y contratistas, visitar los solares de las escuelas, y revisar grandes cantidades de documentos de proyectos que tienen años, hasta décadas, de existencia.
 
Funcionarios de la oficina del arquitecto estatal dicen que los distritos escolares han evadido la ley Field, citando registros desorganizados entre los administradores locales de escuelas y mala comunicación con las autoridades de reglamentaciones estatales.
 
“En definitiva hemos visto una carencia de documentación. Hemos visto inconsistencias en alguna documentación presentada”, dijo Howard “Chip” Smith, quien asumiera el cargo de director interino de la oficina del arquitecto estatal en agosto. “Pero no hemos visto en realidad un caso en el que hubiera un peligro o riesgo inminente que presentara alguno de estos proyectos”. 
 
Los archivos de caso en la escuela intermedia Southeast indican cómo los fracasos en la reglamentación han suscitado alarma.
 
Los contribuyentes gastaron $52 millones para construir el recinto de esta escuela en el solar de una fábrica de General Motors en South Gate, cerca de Los Ángeles. La escuela, que abriera en el 2004, yace sobre una zona de licuefacción que podría hacerse grumo durante un terremoto, según un informe de una empresa geológica que contratara el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles.
 
Tanto el arquitecto principal como el inspector de la obra de construcción insistieron que ventanales masivos en el edificio de aulas central de la escuela estaban mal instalados. Actualmente, más de 1.300 estudiantes de escuela intermedia se reúnen, envían mensajes de texto, y escuchan a los maestros junto a ventanales que podrían, advierten funcionarios del edificio, desencajarse o hacerse añicos con un terremoto.
 
Al quedar informada de los problemas, la oficina del arquitecto estatal le negó la certificación de la ley Field a la escuela, para después archivar el proyecto sin hacer un seguimiento detallado del caso hasta que California Watch se comunicara con ellos. 
 
En la oficina del arquitecto estatal indican que no creen que haya “ningún tema de seguridad pendiente con el proyecto”. En una entrevista, funcionarios del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles insistieron que la escuela Southeast se construyó acatando las normas de la ley Field y que las fases críticas del diseño recibieron la aprobación de la oficina del arquitecto estatal.
 
Pero un ex inspector del distrito de Los Ángeles, quien trabajó en la escuela, continua cuestionando si llegaron a ser reparados los defectos de los ventanales. Para estar seguros, dijo, el distrito tendría que abrir del todo los muros y probar las conexiones de los ventanales – y no existe evidencia que esto hubiera ocurrido nunca.
 
“¿Qué si mandaría yo a mis hijos allí, o a mis nietos allí? No, no lo haría”, dijo David Bridi, el inspector. “Son unos ventanales inmensos”.
 
La ley Field se promulgó después que el terremoto devastador de Long Beach en 1933 destruyera o dañara severamente 230 edificios escolares cerca del epicentro. Los funcionarios especularon que miles de niños habrían podido morir si el terremoto hubiera ocurrido durante horas de escuela.
 
La misión central de la División del Arquitecto Estatal es hacer cumplir la ley Field y su proceso de inspección distintivo. La oficina tiene la obligación de revisar el diseño y los planes de ingeniería para toda obra de construcción escolar y proyecto de refacción para cerciorar que los edificios sean capaces de soportar las fuerzas que sacuden la tierra durante un terremoto. 
 
Si un contratista está encauzando el hormigón sobre una serie de soldaduras en una columna de soporte, debe ser testigo de esta labor un inspector contratado por el distrito para verificar que la fuerza de las soldaduras y el hormigón cumple con la ley Field. Se requiere que un ingeniero de campo de la oficina del arquitecto estatal supervise a estos inspectores.
 
Los críticos creen que la ley Field duplica los códigos de construcción locales. Los legisladores han intentado, sin éxito, abolir la ley, llamándola onerosa y complicada. Algunos constructores dicen que la ley crea demasiado papeleo innecesario – y demoras costosas en lo que esperan acción de la oficina del arquitecto estatal.
 
Sin embargo, los expertos indican que la ley ofrece un sistema importante de rendición de cuentas y es una razón por la que ningún niño ha muerto en una escuela dañada por un terremoto en California desde que fue promulgada la ley.
 
“La ley Field … garantizó que tendrían esa información y que hicieran buen uso de ella”, dijo Peter Yanev, un ingeniero de terremotos con el Banco Mundial, quien cuenta con más de 40 años estudiando la destrucción de edificios durante un sismo. “De otra forma, ¿de qué sirve?”
 
Hasta el momento, los expertos como Yanev dijeron que habían pensado que casi todo proyecto escolar en California había recibido certificación.
 
Cuando California Watch preguntó sobre las escuelas sin certificación durante la última primavera, el entonces arquitecto estatal, David Thorman, nombrado por Schwarzenegger, ordenó que su oficina examinara más de mil proyectos de construcción escolar que, indican los expedientes, se habían completado con problemas de seguridad irresueltos.
 
Poco después, la oficina del arquitecto estatal comenzó a cambiar los proyectos sin certificación a una designación menor, sin visitar las escuelas, según entrevistas y expedientes. Las autoridades de reglamentaciones sólo revisaron algunos de los documentos de los archivos de proyecto, según un correo electrónico de Masha Lutsuk, una administradora de la oficina del arquitecto estatal. 
 
La división comenzó a inquietarse con la reacción que pudiera tener el público. En una reunión de importantes arquitectos, ingenieros y constructores el año pasado, al discutir el tema de la certificación y la investigación de California Watch, un gerente regional de la división dijo: “Es sólo cuestión de tiempo que esto nos explote en la cara”.
Reporteros Erica Pérez, Anna Werner, Kendall Taggart, Agustín Armendáriz y Krissy Clark contribuyeron al presente informe. Esta nota la editaron Robert Salladay y Mark Katches. La corrección de texto la hizo Nikki Frick.

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