El estado ha hecho casi imposible que los distritos escolares accedan a un fondo apartado para las reparaciones urgentes después de los sismos que requieren más de 7.500 edificios escolares que han estado categorizados durante casi una década como potencialmente inseguros, indican expedientes y entrevistas.
Hace cinco años, los votantes de California aprobaron más de $10 mil millones en bonos para la construcción de escuelas, apartando casi $200 millones para apuntalar edificios escolares hechos defectuosos por los sismos. El gobernador Arnold Schwarzenegger se jactó que fuera la primera vez que el estado hubiera destinado dinero específicamente a mejorar la seguridad sísmica en las escuelas.
Sin embargo, la necesidad era mucho mayor para poder reparar los edificios -- $4,7 mil millones.
En lo que el gobierno de Schwarzenegger decidiera cómo distribuir una cantidad limitada de dinero, estaba preocupado por desatar una estampida por los fondos, según correos electrónicos internos y memorandum que obtuviera California Watch. Esta preocupación llevó a que el gobierno impusiera criterios de calificación difíciles de alcanzar para las escuelas.
En vez de haber miles de escuelas compitiendo por el dinero, una treintena de edificios – en distritos escolares de los condados de Humboldt, Riverside, San Bernardino, Ventura, Alameda, Los Ángeles y San Benito – alcanzaron cumplir con los requisitos. Un análisis posterior para la Oficina de Construcción de Escuelas Públicas redujo el número de escuelas elegibles aún más – a sólo 20 edificios en todo el estado.
Hasta la fecha, son sólo dos las escuelas que han accedido al fondo. La escuela secundaria San Fernando Valley está utilizando $3,6 millones para construir un nuevo gimnasio, y la escuela secundaria Piedmont está tomando $1 millón para dos proyectos de renovación.
Mary Lou Zoback – quien fuera científica de investigación con el ente federal – U.S. Geological Survey – y vice presidenta en Risk Management Solutions, una empresa que aconseja a la industria de seguros sobre el riesgo catastrófico – dijo que se sentía horrorizada con lo restrictivas que son las reglas.
“Han creado un proceso burocrático que tiene que hacer sólo con los dólares y los centavos y no con lo que podría ser la vida de los chicos”, dijo Zoback, agregando que su interpretación de las reglas excluiría casi todo el estado de acceso a los fondos, incluyendo la península de San Francisco.
Presidenta del partido mayoritario en el senado estatal, Ellen M. Corbett, demócrata por San Leandro, quien, en el 2001, encabezó el esfuerzo por crear un inventario de los edificios escolares más vulnerables del estado, también dijo que estaba sorprendida con la severidad con la que el gobierno había limitado el acceso al dinero para las reparaciones. Corbett ahora quiere abrir audiencias legislativas sobre el tema para determinar qué pasó.
“Si estamos haciendo algo que pone en riesgo a los niños, no es aceptable”, dijo.
El dinero sigue sin gastarse entre masivos déficits presupuestarios.
H.D. Palmer – vocero del Departamento de Finanzas bajo Schwarzenegger y el actual gobernador, Jerry Brown – dijo que no cree que los funcionarios hubieran cometido ningún error en calcular el número de escuelas elegibles para recibir el dinero de los bonos. La fórmula se basaba en información con la que contaba el gobierno en su momento, dijo.
“Han habido importantes cambios que han ocurrido desde aquel entonces”, dijo Palmer. “Y nosotros en el Departamento de Finanzas hemos estado presionando continuamente para que hubiera mejores criterios que ofrecería la oportunidad de calificar para los fondos a más distritos escolares”.
Palmer reconoció que el monto limitado de dinero disponible para las reparaciones sísmicas fue un factor en las decisiones que tomara el gobierno en cuanto a los criterios tan severos.
Después de aprobarse la medida de los bonos en el 2006, el gobierno de Schwarzenegger se preocupó con la manera en que debía categorizar a los edificios. Entre sus temores: el clasificar a demasiados edificios entre “los más vulnerables” suscitaría el pánico y llevaría a pedir que se cierren algunas escuelas. El gobierno esquematizó sus preocupaciones en una “Solicitud de Acción de la Oficina del Gobernador” el primero de mayo, 2007, enviado del Departamento de Servicios Generales y la Agencia del Estado y Servicios al Consumidor.
Su solución fue una fórmula detallada que pesaba el costo anticipado de las reparaciones contra la intensidad de los terremotos proyectados alrededor de aquellas escuelas vulnerables. El dinero “impulsaría los criterios”, según el documento. “Es probable que el estado reciba considerables críticas de los distritos escolares y sus comunidades porque algunos edificios en riesgo no calificarían para recibir estos fondos”.
Al final, se manipuló la ciencia para que conformara con el presupuesto.
La División del Arquitecto Estatal – la mayor autoridad de reglamentaciones para la construcción de escuelas públicas – había recomendado un nivel de menor intensidad sísmica para que más escuelas pudieran ser elegibles a recibir el dinero. Pero la oficina de Schwarzenegger quedó más persuadida con el argumento del Departamento de Finanzas por establecer un nivel mucho más alto, indican los expedientes.
“Hay que tener cautela con definir a los edificios vulnerables de tal manera que no exponga a el financiamiento del estado más allá de los fondos existentes”, afirmó un memorándum interno del 14 de junio, 2007, en el Departamento de Finanzas.
Estos cambios en los criterios suscitaron alarma en la Comisión Sísmica Estatal.
Un correo electrónico interno de agosto, 2007 – redactado por un alto funcionario de la comisión – cita al entonces presidente Gary McGavin, un arquitecto de escuelas, advirtiendo que los criterios más sueltos “dejan a MUCHOS edificios de escuelas públicas vulnerables en peligro de colapsarse” y que “algunos edificios modernos … podrían sufrir importantes daños aún con las reducciones en el código”.
La oficina del arquitecto estatal originalmente había presionado por establecer un nivel de intensidad de 1,35g – o la medida de un temblor capaz de dañar a un edificios entre uno a tres pisos de alto.
El gobierno de Schwartzenegger eventualmente optó por zonas que podían anticipar un movimiento sísmico de al menos 1,7g – más fuerte, dijo Zoback, que el terremoto de Loma Prieta en 1989 y del terremoto de Northridge en 1994. El gobierno también restringió el tipo de edificio apto para recibir el dinero.
En Long Beach, donde fallecieran más de 100 personas en un terremoto que dio lugar en 1933 a la ley Field, esta decisión resultó desconcertante.
Funcionaria escolar Carri M. Matsumoto le escribió a la Oficina de Construcción de Escuelas Públicas, la cual administra los fondos de los bonos, para quejarse que el total de las 31 escuelas de su distrito habían sido rechazadas, incluyendo cinco escuelas públicas con edificios categorizados en la lista de instalaciones potencialmente inseguras por razones sísmicas.
Al terminar su carta, pidió que se cambiaran las reglamentaciones para “asegurar que un futuro evento sísmico no vuelva a devastar a nuestras escuelas”. Matsumoto no quiso comentar para esta nota.
De cara a las quejas distritales referente al programa, el estado decidió soltar un poco las reglas para que fuera algo más fácil que las escuelas accedieran al dinero.
En una reunión en agosto del 2009, la oficina del arquitecto estatal y el Departamento de Finanzas ganaron aprobación para reglas que reducirían la cifra del temblor de 1,7g a 1,68g. No queda claro cuántos edificios, si alguno, el cambio añadirá a la lista. El estado también agregó más tipos de edificios – incluyendo aquellos que tienen marcos prefabricados de hormigón – que podrían ser elegibles a recibir fondos para reparaciones sísmicas.
Y, a finales de marzo, después que California Watch comenzara a cuestionar la fórmula para el financiamiento, la Junta de Distribución del Estado, la cual controla el financiamiento para los distritos escolares, creó un subcomité para estudiar maneras de crear “mayor asequibilidad” al Programa de Mitigación Sísmica. Su primera reunión pública está programada para el 12 de abril.
Otra escuela se ha enfrentado con sus propias frustraciones con los fondos para reparaciones sísmicas. La escuela primaria Philadelphia, en Pomona, usa cuatro edificios los cuales ingenieros estatales han determinado podrán no desempeñarse bien en un terremoto. Estos edificios incluyen dos salones de clase, una oficina administrativa y un albergue para almuerzo.
La escuela está cerca de la Falla Chino-Central Avenue, la cual los sismólogos calculan puede producir un terremoto de magnitud 6,7.
El Distrito Escolar Unificado de Pomona ha recaudado unos $300 millones en bonos para la nueva construcción y renovaciones. Una pequeña porción de aquellos fondos le compró a la escuela primaria Philadelphia un nuevo rótulo de mármol. Se mejoró el sistema de regadío, lo cual produjo terrenos verdes y podados alrededor del recinto escolar.
En el 2002, las autoridades estatales de reglamentaciones colocaron a la escuela primaria Philadelphia entre el inventario de escuelas en peligro por terremotos, e instó al distrito a contratar a ingenieros para hacer evaluaciones estructurales de sus edificios. Desde entonces, los funcionarios del Distrito Unificado de Pomona han hecho muy poco por reparar los problemas en la escuela primaria Philadelphia.
Una empresas de arquitectura, contratada por Pomona Unificada para determinar qué escuelas eran vulnerables a los sismos, no incluyó a Philadelphia en su informe. Esta escuela y 22 más de la lista del estado quedaron excluidas porque no cumplían con los requerimientos para el financiamiento establecidos por el gobierno de Schwarzenegger, indican los documentos.
Scott Stark, director de instalaciones en Pomona, dijo que las reglas del estado llevaron a los funcionarios a creer que Philadelphia no requería de reparaciones. Pero después de hablar con California Watch, Stark ordenó una evaluación detallada de los edificios de la Philadelphia. Stark dijo que el distrito anticipa la finalización de las evaluaciones para la primavera.
“Todo lo que te puedo decir es que en Pomona, contamos con nuestra propia fuente de financiamiento”, dijo Stark. “Y estamos avanzando con hacer nuestras propias evaluaciones”.
California Watch, el mayor equipo de reportaje de investigación del estado, es un proyecto del Center for Investigative Reporting, independiente y sin fines de lucro. Comuníquese con el reportero a cjohnson@californiawatch.org.
Esta nota la editaron Robert Salladay y Mark Katches. La corrección de texto la hicieron Nikki Frick y Joanna Lin.















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